Francia continúa siendo la Meca de los gourmets. Una de las exigencias más importante para la cocina francesa son los alimentos frescos y eso no es ningún invento de la Nouvelle Cuisine, siempre ha sido una pauta. Igualmente en la elaboración debe ocupar un lugar destacando la calidad de los alimentos. Las amas de casa francesas han desarrollado nuevas habilidades en la cocina del país a través de su corte, aumentando el valor de la comida considerablemente. Otra característica de la cocina francesa es servir los platos por separado, como plato individual, algunas verduras o guarniciones y que nosotros comemos junto con el plato principal.
Es imposible imaginar en Francia una comida que se presente sin la inconfundible baguette, complemento imprescindible de una cocina que les dedica un lugar preponderante a los patés, las salsas y los quesos. Apreciada por los invitados extranjeros, hace ya unos años que la panadería francesa ha atravesado los confines de su territorio para salir al encuentro de los aficionados de la baguette, los croissants y brioches del mundo entero.
Famosa por su famosa costumbre vinícola, Francia encabeza junto a Italia la lista de países productores de vino. Con cerca de 7.000 reservas y 18.000 denominaciones de origen. Pero un dato importante es que el consumo del vino ha cambiado levemente en Francia. Aunque sigue siendo, la bebida popular que se bebe habitualmente con todas las comidas, su consumo se ha visto reducido, debido a los cambios de comidas y a la vida profesional de la gente, por contrapartida se ha producido un cambio a favor de la cerveza, nacional e importada.
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